jueves, 8 de octubre de 2015

Caperucita Roja - Comas

Baraja: Caperucita Roja
Naipes Comas
Año 1967-1990 
31 cartas
Propietario: Mario Pl










Caja de la versión en catalán: 

Caja de la versión francesa donde incluyeron algunas cartas que no aparecieron en la versión española.


Comentario: Ilustrador: Ramón Sabatés (firma en la carta 15 derecha).

6 comentarios:

  1. Otra preciosa versión muy española de este bonito cuento, con su versión también en catalán. Gracias Silvia.

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    1. Hola, Mario
      A mí también me gustan estas versiones de los cuentos y especialmente los dibujos. El lobo es una pocholada, especialmente en la carta desparejada donde está con la lengua fuera y los ojos cerrados.
      Gracias, Mario

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  2. Que bonita baraja! Estos dibujos antiguos me traen muchos recuerdos, yo tenía cuentos ilustrados con dibujos así, gracias como siempre por compartir estos pedacitos de nuestra niñez. Por cierto, os habéis fijado en el lobo que sale en la contratapa, en pequeñito, homenaje al lobo de Disney de los tres cerditos o qué jajaja. Xavi

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    1. Hola, Xavi
      Tienes razón se parece al lobo feroz de Disney Sería el lobo de la carta desparejada de la baraja Desfile Walt Disney, que está en el blog. Saludos y gracias por comentar.

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  3. Pues anda que el lobo no se ha comido a la abuelita...
    ¡Pero qué versión es ésta!
    Van a acabar sacando la versión moderna con la respuesta de Caperucita al lobo mencionando el arroyo y que no se puede poner por estar en horario infantil...

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    1. Comas hace sus propias versiones: en ésta ha sustituido al cazador por unos campesinos.
      No conozco la versión de arroyo pero la Versión del Lobo. Es ésta:

      El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio.
      Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunte quien era, de donde venia, a donde iba, a lo que ella me contesto, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo.
      Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues también el bosque era para el. Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.
      La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.
      Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada, y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran par oírla mejor.
      Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Ustedes comprenderán que empecé a sentirme enojado. La niña tenía bonita apariencia pero empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizo. Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.
      Se que debí haberme controlado pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor. Ahora, piensen Uds.: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé.
      Me gustaría decirles que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme.
      No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora Ustedes ya lo saben.

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